Entrevista com teórica queer

.
5 DE JUNIO DE 2011
el Periódico / cuaderno del domingo
________________________________________________________
Beatriz Preciado

Burgos, 1970. Filósofa y ensayista. Se reedita su ‘Manifiesto contrasexual’

«No soy lesbiana, soy ‘transmaricobollera’»

No se considera mujer, ni hombre, ni homosexual, ni heterosexual. Para ella la sexualidad los cuerpos son infinitos, y rechaza cualquier categoría de género. Su ‘Manifiesto contrasexual que acaba de reeditar Anagrama después de 11 años, y la experimentación con la testosteron la han convertido en un icono del feminismo contemporáneo y de las teorías transgénero.
________________________________________________________
POR ÁNGELA GARCIA
.
Beatriz Preciado llega a Barcelona desde París –donde reside y es profesora universitaria– en plena efervescencia del movimiento 15-M y exclama: «¡Por fin! Así debería ser siempre». No entiende por qué no estamos en rebelión constante. Ella lo está. Esta filósofa y activista centra sus investigaciones en el cuerpo y su relación con el poder. En un momento en el que la píldora anticonceptiva cumple 50 años en España, subraya que la historia de la sexualidad no es natural, sino política y tecnológica.

–Nació en Burgos, en los años 70, en un entorno muy conservador. ¿Cuándo vio que no encajaba?
–Nunca me he sentido identificada con mi entorno. Mi madre solía decir: «¿De dónde ha salido este engendro?» [ríe].

–¿Qué sensación tenía?
–Una sensación constante de encierro. En mi casa, en el colegio, en la feminidad… Era como si la sociedad fuese una enorme institución penitenciaria.
–Desde pequeña se sintió lesbiana y llegó a ahorrar para una operación de cambio de sexo.
–Cuando era niño tenía dos obsesiones. Cambiar de sexo y comprarme un mono que había en una tienda de animales de Burgos. Mi abuela estaba un poco espantada con lo uno, pero sobre todo con lo otro.
–Su familia ha ido aceptándola, pero ¿cómo reaccionaban al principio?
–Cuando mi madre me veía por la calle cambiaba de acera para que no la viesen conmigo –yo iba rapada, o con cresta–, pero es obvio, ¡pobre mujer! Yo también lo hacía, y pensaba: «Que no me vean con esta católica». Cuando salió El manifiesto contrasexual en España, mi madre me dijo: «Ya no puedo ir a la peluquería».
–Justamente ir a la peluquería es una práctica muy  femenina.
–Tiene que ver con la feminización en una pequeña ciudad y con la vigilancia de proximidad. No es que el Estado te espíe, ¡el Estado da igual! Son tu madre, tu vecina, tu amiga…
–¿Qué problema tenemos con los que son diferentes?
–La gente piensa que los que tienen un problema son los que no son como el resto. O sea, lesbianas, gays, transexuales… Yo creo que es al contrario, que el problema es la norma.
–La norma, según usted, es el origen de las orientaciones sexuales.
–No creo que haya una identidad ni una orientación sexual. Las orientaciones sexuales son una majadería extraordinaria. Es difícil entenderlo porque hay gente que piensa que la homosexualidad y la heterosexualidad existen en la naturaleza. Y no es cierto. Hay una multiplicidad irreductible de cuerpos y de deseos.
–Pero esas categorías están muy extendidas y se ven como normales…
–Lo que está claro es que cuando eres niño te pueden gustar muchas personas, pero si un día te gusta una persona de tu propio sexo ya eres lesbiana. Por defecto. Por eliminación negativa. Y eso va a determinar quién eres y cómo se te llama.
–En su caso, prefiere que la llamen bollera que lesbiana…
–El término lesbiana viene de los discursos médicos y jurídicos del siglo XIX que consideran la homosexualidad como una patología.
–Pero bollera proviene de un insulto…
–Sí, por eso sirve para alejarse de la norma. En los 90 los homosexuales se movilizaron para decir «todos somos iguales» y buscar la integración en el sistema heterosexual a través del matrimonio, los hijos… Yo no pretendo integrarme en la sociedad heterosexual accediendo a institu«ciones arcaicas. Por lo tanto yo no soy lesbiana. En todo caso soy transmaricobollera.
–¿Qué le parece el lenguaje políticamente correcto?
–Que es paródico y que remarca constantemente la diferencia. Yo cuando hablo a veces me refiero a mí mismo como hombre y hay gente que me llama Beto. Hago un uso libre de las gramáticas de género. No habría nada más desconcertante para el poder que un uso arbitrario de las gramáticas de género.
–También critica el binomio masculino / femenino.
–Se nos ha hecho creer que el sexo es natural y que, por esta razón, debe estar ausente de toda crítica. Se nos ha dicho que el deseo sexual es biológico y que tiene que ver con la reproducción. Una de las enseñanzas del feminismo es que la distinción entre natural y cultural es política, y que es esta distinción la que hace que las mujeres sean consideradas cuerpos reproductivos y estén encerradas en el espacio doméstico.
–El sexo, entonces, ¿no tiene nada de natural?
–El problema de un cierto número de teorías feministas es que decían que el género es una construcción social y cultural pero que la diferencia sexual existe. La gran mentira de los discursos naturalistas es hacer-nos creer que todo lo que tiene que ver con el cuerpo es natural.
–La anatomía de hombres y mujeres ¿no basta para diferenciarlos?
–No. La prueba está en los bebés intersexuales, a los que se les asigna un sexo con técnicas quirúrgicas que suponen, en muchos casos, la mutilación genital. En el ámbito científico se barajan teorías que hablan de cinco, seis e incluso de 12 sexos.
–¿Qué hacer, entonces?
–Una de las demandas del feminismo contemporáneo debería ser la abolición de los protocolos de intervención de género en el nacimiento y la abolición de la inscripción masculino/femenino en la tarjeta de identidad. Los cuerpos tienen un conjunto de derechos que son ina-lienables y que no son ni masculinos ni femeninos.
–En general, las mujeres parecen más partidarias de estos cambios que los hombres.
–¡Evidentemente! Durante mucho tiempo, los cuerpos asignados como femeninos intentan pensar que todo va bien, que están integradas y que el feminismo no va con ellas, que es para frígidas, para violadas, para feas… pero no para las que sí han tenido éxito dentro del modelo heterosexual.
–¿Y qué las lleva a dar el salto?
–Lo que ocurre es que poco a poco ese lugar aparentemente normal y ventajoso casi nunca funciona y en-tonces se dan cuenta de que no tienen una posición hegemónica.
–Los hombres sí tienen esa posición…
–Los hombres heterosexuales sí. Y no quieren una teoría que la desmante-le. Igual que tampoco conoceremos a muchos industriales que sean profesores de marxismo.
–Sin embargo, los hombres también tienen presiones con las que podrían no identificarse.
–Hay muchas presiones, pero cuando un hombre empieza a renunciar a ellas inmediatamente aparece como homosexual. «Maricón» continúa siendo el principal insulto en el espacio público y los hombres están aterrados con perder un ápice de su virilidad.

Beatriz Preciado, en el Hotel Condes de Barcelona, el pasado viernes.

–En la cultura de masas hay ejemplos de ambigüedad sexual. Lady Gaga es uno. ¿Podría ser una rendija por donde introducir el cambio?
–Es sintomático que aparezcan personajes como estos. Lady Gaga es como una válvula de escape, una heredera de la cultura transgénero y de las estéticas camp drag queen. Pero en el otro extremo está, por ejemplo, el hip hop, que promueve un discurso muy sexualizado. Harían falta 50 Lady Gagas.
–¿Qué opina de la pornografía?
–Produce gran cantidad de modelos de género, de sexualidad y de raza. La pornografía convoca un conjunto de códigos que casi siempre son normativos. Y estos modelos se mundializan con la participación de internet.
–¿Y qué le parece que cualquiera pueda acceder a estos contenidos gracias a la red?
–Igual que si pueden acceder al Telediario o a El Rey León. Las narrativas son similares. Yo recuerdo como más traumática la matanza del cerdo que el Interviú.
–¿Cuáles fueron sus primeros referentes?
–Mi primera lectura feminista fue El cuerpo lesbiano, de Monique Wittig, un libro que encontré en una librería burgalesa de segunda mano. Y el jesuita Juan Masiá, un pensador magnífico y un ejemplo de pluralismo y de capacidad crítica.
–También participó en Estados Unidos en el movimiento queer… [que afirma que las identidades sexuales no existen]
–Sí. Ahora casi todo el mundo está preocupado con la búsqueda de la felicidad. A todos ellos les diría que si no han experimentado el placer  colectivo de la micropolítica no saben lo que es la felicidad. Ojalá el movimiento generado por el 15-M pueda ser un momento de experimentación.
.
UN MOMENTO                                     por Virginie Despentes (*)
.
La Jimi Hendrix de la filosofía
.
La primera vez que escuché a Preciado dar una conferencia fue en Bourges, en Francia. Comprendí rápidamente que aquello funcionaba como un concierto de rock. Empieza despacio  –al principio de una conferencia parece un animal bajo los efectos de la morfina– y avanza lenta pero segura como un antílope bajo el sol de agosto hacia un río. No importa de qué hable, filosofía política o pornografía, todo parece sencillo, necesario, nada resulta violento, nada es brutal. Cuando Beatriz  toma la palabra, lo primero que impacta es la elegancia de su inteligencia. Lo que prima es el ritmo del pensamiento. Quizás por eso, el que la oye hablar sobre feminismo, biopolítica o sobre la industria farmacéutica, paradójicamente se relaja, como si fuera a pasar un momento agradable, porque no sabe lo que le espera.
Yo la he visto mil veces, frente a una audiencia casi hipnotizada, ha-ciendo que las ideas giren 360 grados. De repente, no se sabe cómo, hace que  algo que estaba cerrado se abra, como si tuviera la capacidad de inventar conexiones inéditas para nuestras neuronas. La sala entera queda sacudida. Si tuviera que resumirlo diría: hacer cosas con palabras. Escucharla es como ver mutar a un híbrido, capaz de cambiar de idioma, de género, de especie.
Beatriz Preciado es como un Jimi Hendrix de la filosofía, un guItarrista de los conceptos que se mueve entre sexo y revolución, dejando el espacio justo para la risa. Nada es estable ni fijo, cuando la palabra se pone en marcha, todo es posible. Su proposición: no basta con sobrevivir, ni con superar la vergüenza. El entusiasmo en estado puro.

* Voz del feminismo punk y autora de ‘Fóllame’ y ‘Teoría King Kong’. 

Tags: ,

3 Respostas to “Entrevista com teórica queer”

  1. Laura Says:

    No me extraña que su pareja la adule, pero no es ella, que sí, es fantástica, es la teoría queer la que abre las mentes

  2. alesandro Says:

    El fin de semana me follé a una lesbiana y me sorprendió que le gustara tanto mi polla,mis prejuicios me impedían entender esto,me la chupo hasta el final y se relamia con las gotas finales,Hay que ser más abierto en las cuestiones sexuales,seguimos siendo un país reprimido..

    • alejandrina Says:

      alesandro interesante que quieras descontruir pero fijate como al final, los conceptos dicotómicos siguen orientando tus palabras:; “me follé” en todo caso “follaron”, lesbiana, heteros, etc, son apenas extremos de un espectro continuo y hasta esos extremos podrían intercambiarse en una misma persona! las relaciones se definen por los individuos en sí y no por el género o preferencia sexual que tengan. en fin, apenas una opinión.

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s


%d blogueiros gostam disto: